
La congregación de los Sagrados Corazones fue fundada en Francia en el año 1800.
Los fundadores vivieron en plena revolución francesa, fueron testigos y víctimas de la persecución que sufrió la Iglesia, de la expulsión de los sacerdotes y de las congregaciones. Tuvieron la intuición de fundar, en plena clandestinidad, una familia de hombres y mujeres profundamente arraigada en la Eucaristía para reconciliar, restaurar y liberar el corazón del hombre.
Por el ministerio de adoración, la Congregación se identifica con los sentimientos y actitudes de Jesús y de su corazón: amor, ternura, compasión, acogida, perdón, bondad. Por su estilo de vida, los religiosos procuran evocar la vida del Señor.